HISTORIA del Liceo Javier en Guatemala
Obra: Liceo Javier e Instituto San Ignacio
Período: 1952-2000
Intención al momento do crear la obra
Condiciones en que comenzó a trabajar la obra
Etapas por las que ha pasado la obra
1. INTRODUCCION
2 - NUESTRA HISTORIA
2.1 - ORIGENES
La historia del Liceo Javier se remota al año 1952, con la llegada a
Guatemala del P. Jorge Toruño Lizarralde, S.J.
El P. Toruño, miembro de la Provincia de Missouri, llevaba viviendo en
Estados Unidos cerca de veintiséis años En el año de 1950 el P.
General de la Compañía, de Jesús le escribió a su Provincial
cuestionando por qué, dadas las necesidades que había en ese momento
en Guatemala, tenía en su provincia a un sacerdote guatemalteco. El
Padre Provincial, movido por tal cuestionamiento, mandó a llamar al P.
Toruño y, habiéndole planteado la inquietud del P. General, le sugirió
que pensara sobre la posibilidad de venir a trabajar a Guatemala. Diez
días después, cuando el Provincial lo llamó para saber su parecer,
según cuenta el P. Toruño, su respuesta fue la misma que antes había
dado estaba completamente disponible para ser enviado donde fuera
«Mayor Gloria de Dios». Se pidió que le concedieran un tiempo para
practicar el castellano. En efecto, como ya se dijo, el P. Toruño
llevaba veintiséis años de hablar ingles; las únicas veces en que
hablaba su lengua natal era cuando daba clases de castellano en el
colegio en el que trabajaban Y estaba absolutamente seguro de que en
el momento de poner un pie en Guatemala, iba a tener tal cantidad de
trabajo que le seria imposible poder dedicar un tiempo a desempolvar
su Castellano. A parte de que le daba mucha vergüenza no poderse
comunicar adecuadamente con su gente, Así las cosas, se fue mas o
menos un mes y medio a México para, finalmente, viajar a Guatemala e
iniciar una nueva etapa que dejará huellas profundas en su vida y en
la vida de muchos guatemaltecos.
Llegó a Guatemala a mediados de 1950, con 37 años de edad. Su lugar de
residencia, por lo menos en un principio, fue La Merced. Durante ese
medio año estuvo de capellán en la comunidad de la Iglesia La Merced;
eso, le permitió practicar más su castellano, ubicarse en la realidad
guatemalteca y empezar a hacer sus primeros contactos.
Cuenta el P. Toruño que desde que salió de Missouri traía en su
corazón la idea de fundar un colegio. Su sueño, dicho son sus propias
palabras, era el de "fundar en Guatemala un colegio tan bueno como en
el que trabajó tantos años en Estados Unidos". De esta manera
pretendía responder a la necesidad de mejorar la educación católica
del país que en esos momentos era mínima,
Pero las cosas no fueron tan fáciles como pensaba y hubiera deseado.
Habiendo vivido tantos años fuera, expresa el P. Toruño, "no conocía
la realidad de Guatemala y me encontré con que el Gobierno no permitía
a la Compañía de Jesús tener ningún centro educativo" En efecto,
incluso por Decreto Presidencial, a los jesuitas no les estaba
permitido vivir en Guatemala, y mucho menos tener bajo su
responsabilidad un centro educativo. De modo que no tuvo otra salida
que esperar el tiempo oportuno. Mientras tanto, durante todo el año de
1951 se dedicó a dar clases en el Liceo Francés, colegio
exclusivamente de señoritas desde primaria en adelante, pero
coeducativo en preprimaria, y que era dirigido por Irene de Peyré,
María Peyré y Mademoiselle Dumas.
Es obvio que en ese año en no pocas ocasiones comentó con ellas sobre
deseo de fundar un colegio. De tal manera que cierta ocasión, Doña
Irene de Peyré, directora del Liceo Francés, llamó al P. Bariain
(Provincial de la Vice Provincia Centroamericana) y al P. Toruño para
expresarles que le parecía prudente que los jesuitas aparecieran en
esos momentos fundando un colegio. Así que les ofreció la posibilidad
de fundar la “sección de varones” del Liceo Francés. De esta manera
ofrecía su establecimiento como un paraguas para que los jesuitas
pudieran iniciar su labor educativa en Guatemala. La orientación
ideológica estaba a cargo de la Compañía de Jesús aunque oficialmente,
frente al Ministerio de Educación, sería Marie-Antonietta Dumas la
directora oficial. Fue el P. Alvarenga quien fungió como “director” de
la sección de varones por ser maestro titulado, mientras se le
reconocía al P. Toruño los créditos obtenidos en todo el tiempo de
estudios dentro de la Compañía de Jesús. Así, en el año de 1952, en la
4ª Avenida de la Zona 1, dio inicio el «Liceo Francés Sección de
Varones», que posteriormente se debería llamar “Liceo Javier”, en
conmemoración del 4º Centenario de la muerte de San Francisco Javier.
«La dirección General de Educación Escolar, en vista de que se han
llenado los requisitos correspondientes, autoriza, con fecha del 8/Dic/1952,
a la señorita Marie-Antonietta Dumas, para que bajo su dirección y
responsabilidad directa ante este ministerio funcione durante el ciclo
escolar 1953 y en la 5ª avenida sur #3 de esta Ciudad Capital el
Colegio Privado denominado Liceo Francés, Sección de Varones en el
cual se impartirá la enseñanza Primaria del primero al tercer año de
entero acuerdo con las leyes»
Los grados con los que se empezó la labor educativa de las jesuitas en
esta nueva etapa de su vida en Guatemala fueron kinder y Preparatoria
en 1952, y en 1953 Primero, Segundo Y Tercer Grados. Cuenta que dentro
de sus cálculos sólo esperaban unos 70 alumnos; sin embargo se
encontraron con la sorpresa de que en la primera inscripción les
llegaron 125 alumnos.
Junto con el P. Alvarenga y el P. Toruño, se contó con la valiosa
colaboración del P. Manresa ---hoy, Mons. Manresa---- quien dedicó la
mitad de su tiempo como “espiritual” de los muchachos. No contaba con
más tiempo porque también se dedicaba a ser “espiritual” de los
jóvenes que estudiaban en el Seminario.subir
2.2 - CONSOLIDACION
En el año de 1954, no siento suficiente el espacio para los alumnos,
el colegio se vio obligado a trasladarse a la Avenida Simeón Cañas, en
la zona 2, cerca de Hipódromo del Norte. En esas fechas, con la
llegada de Castillo Armas al poder, se anula el Decreto Presidencial
que prohibía la entrada al país a los jesuitas y, por consiguiente, se
les autoriza ejercer la educación. Es entonces cuando el colegio
oficialmente toma el nombre de LICEO JAVIER.
« El 11 de Agosto María Peyré Oliveros, mayor de edad, soltera,
maestra, en su carácter de apoderada general de su madre Doña Irene
Oliveros Molina de Peyré, comunica al Ministerio de Educación Pública
que había traspasado a Jorge Toruño Lizarralde y a N. Alvarenga el
establecimiento educativo conocido con el nombre de Liceo Francés
Sección de Varones, que funcionaba en la Avenida Simeón Cañas de esta
capital. Dicho establecimiento continuará bajo la responsabilidad del
Maestro Nicolás Alvarenga Alvarenga, tal como fue aprobado por
resolución dictada por ese Ministerio con fecha 5 de enero de 1954,
impartiendo las mismas asignaturas y con el mismo profesorado de hasta
hoy bajo el nuevo nombre de Liceo Javier. Al participar el Sr.
Ministro, de la manera mas atenta le rogamos dar sus instrucciones a
donde corresponda, a efecto de que se tome debida nota del cambio de
propietario y de nombre del referido colegio»27
«Por escritura del mes de septiembre del 1954, don Carlos Peyré
Oliveros, quien gestiona en carácter de Apoderado General de su señora
madre doña Irene Oliveros de Peyré, propietaria de un establecimiento
educativo conocido con el nombre de Liceo Francés Sección de Varones,
que está instalado en la Avenida Simeón Cañas de esta ciudad y que
cuenta con los útiles, enseres, mobiliario y demás equipos necesarios,
cede y traspasa a favor de Don Jorge Toruño Lizarralde y Nicolás
Alvarenga Alvarenga el referido establecimiento educacional, con todo
cuanto de hecho y por derecho le corresponde, incluyéndose en la venta
al activo y pasivo que hubiere en dicho establecimiento. En la cesión
y venta se incluyen los derechos de la vendedora de local que ocupa el
colegio y todos los demás que le sean inherentes. El establecimiento
ha funcionado con la autorización gubernativa, conforme resolución
dictada por el Ministerio de Educación Pública el cinco de enero de
este año, bajo la regencia del profesor señor Alvarenga, y ya se ha
dado el aviso respectivo a dicho ministerio acerca del traspaso de
propiedad contenido en este instrumento. La vendedora, en vista de
tener otro establecimiento con el mismo nombre, dedicado a la
enseñanza de niñas, prefiere que el colegio que vende no siga
utilizando el referente nombre, por lo que los compradores convienen
en cambiar su denominación de Liceo Francés Sección de Varones al
Liceo Javier, lo que también fue notificado al Ministerio de Educación
Pública. El Precio de la venta es de Q/. 10,000.00 que el Sr. Peyré
declara tener recibidos a su satisfacción para su poderdante y que le
han sido pagados por los compradores»28
En las instalaciones ubicadas en la Avenida 'Simeón Cañas, en ese año
–1954—se continúa con el servicio desde kinder hasta 3er. Grado de
primaria y se da inicio con 4º y 5º Grados de Primaria.
Originalmente, los padres y hermanos jesuitas vivieron un tiempo en el
segundo patio que formaba parte de las instalaciones. Pero, dado que
el colegio crecía, se vieron obligados a buscar otro lugar, La familia
Asencio, muy generosa y dado que por ser embajadores no vivían en,
Guatemala, les prestó su casa que se ubicaba a media cuadra del
Colegio Los jesuitas que ahí residieron en ese tiempo fueron: PP.
Toruño, Secasa, Aranguren, el H. Ayerra y el Maestrillo Inganacio
Ruiz.29
En el año de 1956, dio inicio el Primer curso de Ciclo Básico.30
Alrededor de ese año 1955, el señor Samayoa, amigo del P. Toruño, le
ofreció las trece manzanas que actualmente ocupa el Colegio a un
precio sumamente bajo: Q/. 0.13 (trece centavos) la vara. Empieza así
todo el proceso de construcción de lo que será definitivamente el
LICEO JAVIER. Proceso que fue, en palabras del P. Toruño, “duro
difícil, pero emocionante”. Y agrega: “No me gusta recordar mucho esos
tiempos; me da tristeza recordar todo lo que hicimos”.
Habiendo sido asesorado por Aguilar Batres ---antiguo compañero de
estudios—en la elaboración del presupuesto necesario para la
construcción del Colegio, teniendo una meta clara y el corazón lleno
de ardor apostólico, fue de aquí para allá, visitó familias y
comercios solicitando ayuda. Para esta tan ardua tarea fue muy valiosa
la colaboración del H. Ayerra quien, conociendo todos los rincones de
la ciudad, lo llevó a todas partes. Finalmente, no sin mucho esfuerzo,
logró su propósito: junto al préstamo que se hizo con un banco,31
logró que muchas personas y comercios apoyaran en el proyecto.
Entonces comenzó a construir la Primaria.
Es necesario agregar en este punto que, además de esas ayudas, el P.
Toruño propuso a los padres de familia ---quienes venían de “familias
muy conocidas en Guatemala”32--- un préstamo que sería cancelado
completamente en el momento en que sus hijos se graduaran. Propuesta a
la que todos los padres de familia accedieron. Sin embargo, parece ser
que cuando los hijos de estas familias se graduaron, muchos no
quisieron aceptar el dinero.
En este proceso de búsqueda de financiamiento para la construcción del
colegio, fue de especial importancia la gran colaboración de los
padres de familia. En efecto, una de las primeras cosas que se hizo,
ya desde el “Liceo Francés Sección de Varones”, fue crear la
“Asociación de Madres.” Dicha asociación recuerda el P. Toruño, “fue
una bendición muy grande, porque organizaron kermesses, fiestas y
hasta una presentación teatral de la vida de San Francisco Javier ---El
Divino Impaciente—en el antiguo Teatro Cápitol”. También se intentó
crear la “Asociación de Padres”, pero realmente nunca funcionó. Al
respecto, en carta fechada el 4 de Marzo de 1954 y dirigida al
Vice-Provincial, el P. Toruño dice:
«La primera junta de la Asociación de Madres, en (la) que tomó
posesión la nueva directiva, estuvo muy concurrida. Vinieron cerca de
150 madres. Todas aprobaron con mucho entusiasmo los esfuerzos que se
harán para que en el curso de esta año podamos construir la piscina y
el gimnasio, que se llamará “Pabellón Kotska”. Esto lo queremos hacer
en honor de las apariciones de la Santísima Virgen en Lourdes…»
Y respecto a la Asociación de Padres agrega:
«La Asociación de papás hombres también ya tuvo su primera junta. Esta
no fue muy concurrida, unos 50. Esta asociación me cuesta más, pero la
quiero tener siempre a la mano. Se escogió una directiva muy
competente, a ver que hacen durante el año».33
La primera piedra el Liceo Javier ---de la Primaria--- se colocó el
día 19 de Marzo de 1956, Fiesta de San José. Y, gracias al trabajo de
los arquitectos Ernesto Rosales y Jorge Montes, el edificio se
inauguró en el mes de Enero de 1957. Fue entonces cuando se trasladó
definitivamente el Colegio a sus nuevas instalaciones.
Es importante notar que la construcción del gimnasio, del que
anteriormente ya se hizo mención y al que se le dio el nombre de
“pabellón Kotska” en homenaje a San Estanislao de Kotska, patrono de
los Novicios de la Compañía de Jesús, se inició después de haberse
empezado la construcción de la Primaria. Con él se buscaba ofrecer a
los muchachos un lugar en donde pudieran jugar cuando lloviera y un
lugar para las celebraciones masivas que siempre eran necesarias
(misas, premiaciones, kermesses, etc). En la carta anteriormente
citada, escrita el 4 de Marzo de 1957, con respecto al apoyo de los
padres de familia y al financiamiento, el P. Toruño, escribe al
Vice-Provincial lo siguiente:
«El sábado pasado fue la kermesse del Colegio. Estuvo espléndida; todo
se agotó. Si hubiéramos tenido una tercera parte más de todo se
hubiera agotado. Calculo que vinieron entre 2500 a 3000 personas. En
efectivo esto quiere decir unos Q/. 3,500.00 limpios. Es el principio
del “Pabellón Kotska”. Los amigos del Liceo Javier son más numerosos
de lo que nos imaginamos…»
Es curiosos hacer notar que ya entonces, según esa misma carta, los
jesuitas encontraron cierta oposición. En efecto, en esa misma carta
el P. Toruño continúa expresándole al Vice-Provincial lo siguiente:
«…pero no faltan, a Dios gracias, los que no nos quieren. Hoy nos dio
duro un periódico matutino. Ya veremos si la Asociación de papás y los
profesores le contestan al ex-seminarista que ataca por parejo a los
maristas y a nosotros».34
En otro orden de cosas, en los primeros momentos, los jesuitas
siguieron viviendo en la Avenida Simeón Cañas. Por la mañana viajaban
al Colegio y, al medio día almorzaban en al casa de un sacerdote en
Las Charcas (zona 11). A los pocos meses de haberse trasladado el
colegio, les arreglaron un lugar en el edificio nuevo (la parte que
ocupa la Pre-primaria) para que pudieran vivir mientras se veía la
posibilidad de seguir con la construcción de la Secundaria y ahí
ubicar su residencia.
Una de las preocupaciones más grandes que tuvo el P. Toruño mientras
se construía el colegio, fue la distancia. Fue algo que realmente lo
angustió mucho. En esos tiempos se trataba de una distancia
considerable. Gracias a la colaboración de muchas personas, pudieron
adquirir buses para transportar a los alumnos. De hecho, el primer bus
que tuvo el Liceo Javier fue un regalo de un padre de familia (el
dueño de la empresa COFAL que se encuentra a la par del Liceo
Guatemala).
Era tan grande el trabajo esos años que el P. Toruño, en esa misma
carta al Vice-Provincial, en que le da un informe bastante detallado
de las labores del colegio, le dice lo siguiente:
«Padre, he dicho bastante sobre el personal y cambios. Que no vaya a
suceder que estos cambios vengan a se hagan cuando su servidor u otro
de los jóvenes tenga algún derrame de nervios. El trabajo es excesivo.
Todo lo que es el Colegio, con 515 niños, lo llevamos tres maestrillos
y un padre y medio pues el P. Sacasa da al Colegio sus 25 minutos de
religión y dos períodos de matemáticas. El P. Villanova se entrega
totalmente a la espiritualidad.»
En 1958 el P. Toruño terminó su período, dejando muy bien encaminada
la obra. En efecto, siendo la “disponibilidad” y, por tanto, la
capacidad de moverse de un lado a otro en respuesta a la “Mayor Gloria
de Dios y salvación de la ánimas”, la piedra angular de la vida de los
jesuitas, el P. Toruño fue requerido por su Provincial para una nueva
misión en Honduras. Recordando ese momento y mezclando satisfacción,
alegría y nostalgia dice: “Lloré en el aeropuerto cuando me fui”.
Quien asumió en 1959 la responsabilidad del Colegio fue el P. Orlando
Sacasa. En realidad él ya se encontraba en el colegio desde los
primeros meses de 1954, antes de que entrara a gobernar el Movimiento
de Liberación Nacional, momento en que, como ya dijimos los jesuitas
no eran personas deseadas por el Gobierno guatemalteco. De tal manera
que cuando él vino al país tuvo que entrar “disfrasado”. “Lo gracioso---cuenta—es
que, supuestamente, para no llamar la atención, yo venía vestido de
traje verde, pero traía de sombrero mi bonete” (el “bonete” era el
sombrero característico de los clérigos y, por consiguiente, conocido
por todo el mundo; suponemos que también por el los empleados de
Migración).
Lo más característico del período del P. Sacasa fue la construcción de
la Secundaria. Esta se construyó gracias a un dinero que dio la nieta
de Justo Rufino Barrios, a manera de corregir el daño que su abuelo
había hecho a la Iglesia en general y a la Compañía de Jesús en
particular. El P. Sacasa recuerda muy bien un cheque de $350,000.00
(trescientos cincuenta mil dólares). Fue en ese mismo edificio, en el
tercer piso, donde se ubicó la residencia de los jesuitas que
trabajaban en el colegio.
También fue el tiempo en que se hizo el estadio de foot-ball. Fue el
H. Fabian Zarrabe quien en este sentido jugó un papel muy especial.
Resulta que en esos momentos había una compañía constructora ampliando
la Avenida Amatitlán (la que pasa enfrente del colegio). El H. Zarrabe
observó que los trabajadores sólo laboraban cinco dias de la semana,
quedando libres los sábados y los domingos. Ni lento ni perezoso se
dirigió a la alcaldía para solicitar que les permitieran usar las
maquinarias y los empleados durante los fines de semana para poder
hacer el estadio. No estando bajo su responsabilidad eso, el alcalde
lo remitió a los responsables de la compañía constructora con quienes
llegaron al siguiente acuerdo: el colegio pagaría Q/. 13.50 (trece
quetzales con cincuenta centavos) por máquina y el sueldo de los
empleados; por su parte, la compañía constructora obsequiaría el
combustible y el aceite. Según recuerdan algunos, parece que hubo
ocasiones en que trece máquinas estuvieron trabajando juntas
emparejando el terreno que sería el estadio del Colegio. Una vez
terminado ese trabajo, el H. Zarrabe el H. Eizmendi, con paciencia de
santos, se impusieron la tarea de engramar el campo, con todo el
sistema de desagüe que consideraron necesario para impedir que se
empozara el agua.
Lo más molesto de ese tiempo fue el “oficialismo típico” del Gobierno.
Había que trabajar mucho como colegio privado, ya que el Ministerio de
Educación molestaba mucho. Especialmente molesto eran los exámenes
finales que venían directamente del Ministerio de Educación en sobre
cerrado, y se desarrollaban estando un supervisor presente. Esto dio
lugar a mucho abuso. Por ejemplo, hubo padres de familia que, con
ciertas influencias, conseguían los paquetes antes de llegar al
Colegio, para preparar antes el examen con sus hijos.
Según el “Diario de la Comunidad” (“Historia Domus”), en el año de
1960, durante el rectorado del P. Secasa, hubo tres acontecimientos
con relación al Colegio que llamaron la atención y de los que de
alguna manera conviene hacer referencia.
El primer dato es que, del 9 al 13 de Agosto, dieciocho jóvenes, de
manera completamente voluntaria, hicieron Ejercicios Espirituales de
cinco días. Dichos Ejercicios se realizaron en la finca de la familia
Valladares, en San José Pinula, y fueron dirigidos por el P. López y
López.35
El segundo fue el de una excursión que los alumnos del Externado San
José de San Salvador hicieron a Guatemala. Se realizaron unos
encuentros deportivos en donde el Liceo Javier quedó no precisamente
muy bien. Eran tan buenos los equipos del Externado que le ganaron
incluso a un equipo universitario. Al mes siguiente después de un
proceso de preparación, los alumnos más disciplinados y aplicados del
colegio fueron a jugar al Externado, en San Salvador. El “Diario de la
Comunidad” no dice si los alumnos del Liceo Javier ganaron o no.
Seguro que si hubieran ganado, eso hubiera quedado escrito en
cualquier papel de la época. Lo que si quedó escrito es que dejaron
una muy buena impresión por su conducta. El “Diario de la Comunidad”
insiste mucho en que fueron muy elogiados por todas las autoridades
del Externado San José.
Finalmente el la segunda quincena del mes de Septiembre de 1960, se
publicó un “maligno artículo en que se denigraba a los colegios
privados, especialmente al Javier”. Se trataba de un artículo en que
se acusaba a los colegios privados de dar y permitir a los alumnos
fumar marihuana. Lo peor fue que dicho artículo provino de un matutino
propiedad de un padre de familia que tenia dos hijos en el Colegio. El
rector intervino de inmediato con el abogado del Colegio (Julio
Asencio). Obligaron que interviniera el Ministerio de Salubridad
Pública y la Policía de Investigaciones. Después de las debidas
pesquizas, estas dos instancias del Gobierno públicamente desmintieron
la acusación. Fue interesante también que un grupo numeroso de alumnos
mayores del colegio, sin que nadie les dijera nada, intervinieron en
el conflicto. Entraron en bloque en la redacción del Periódico a
protestar y a exigir responsabilidades al director y al jefe de
redacción del mismo.
Según el P. Secasa, a parte de esas dos construcciones con las cuales
se completó la infraestructura fundamental del colegio, su período y
los que le sucedieron fueron de “consolidación” de la labor educativa
del Liceo Javier. En efecto, terminada la infraestructura fundamental
del Colegio, los siguientes períodos ---de los cuales lamentablemente
tenemos menos información—apuntan a hacer cada vez mejor la labor de
educación con los alumnos.
En este proceso de “consolidación” cabe destacar de manera muy
especial la fuerza que desde el principio tuvo el deporte en la labor
educativa del Colegio. Veamos el testimonio de un exalumno de la
primera promoción que estuvo desde kinder hasta Quinto Curso:
«…y porque carecíamos de instalaciones deportivas, durante los
primeros años prácticamente no había deporte en el Colegio. Después
del traslado al actual terreno inició el deporte, el cual se limitaba
a juegos interaulas, sin preparación especial ni entrenadores y a
juegos entre profesores (en su gran mayoría padres) y alumnos, sobre
todo de Baseball, Football y un poco de Volleyball…»36
Inmediatamente afirma: ...Realmente, fue hasta 1961 que dio inicio la vida deportiva en serio en
el Colegio, influida, a mi manera de ver y porque así lo viví, por un
juego de Football al que fuimos invitados al Liceo Guatemala un sábado
por la mañana. La verdad es que nos presentamos sin mayor preparación,
según nosotros a jugar con un equipo en iguales condiciones y
recibimos una goleada humillante de 4 a 0. Esto y las bromas que los
Hermanos Maristas le hicieron a los Padres que nos acompañaban tocó el
amor propio de los jesuitas del aquel tiempo y de allí en adelante las
cosas cambiaron. Lo primero fue escoger entrenadores de calidad. (…)
…quienes escogieron entre los jugadores de toda secundaria para armar
un equipo que por más de tres años permaneció invicto, jugando incluso
contra equipos departamentales… Para el Béisbol contrataron al famoso
cubano Acosta, pitcher del equipo Universidad, campeón nacional, quien
armó un equipo que dio mucho que hablar y que ganó, por dos o tres
años, el Campeonato Nacional Intercolegial, donde habían varios
jugadores de la liga mayor y equipos fuertes como la Preparatoria y el
Instituto América. Tal vez, lo más grande, fue el Basketball, donde
contrataron al recordado Noel Illescas, entrenador de Leones de Marte,
Campeón Nacional y de la Selección Nacional, equipo con el cual el
Javier ganó, dos o tres veces también (no lo recuerdo claro), el
Campeonato Intercolegial hasta mi época… Todo este movimiento
deportivo estaba dirigido por los maestros37 centroamericanos38 “Peche
Díaz”, Fernando Cardenal y Javier Zabala, respaldados
incondicionalmente por el Padre Benigno Achaerandio, prefecto del
colegio en esa época…(…) Llegaron incluso a llevarnos en giras deportivas a San
Salvador y a traer a Guatemala equipos de colegios jesuitas de México, Nicaragua
y El Salvador, en distintas ramas. Un ejemplo fue cuando se inauguró el Estadio
del Colegio…
Más adelante agrega:
«Y es que el deporte fue siempre importante para la formación del
estudiante, por que fomentaba y estimulaba una serie de cualidades
esenciales para la vida después del colegio, tales como el espíritu de
competencia, la unión entre compañeros, el cariño a los colores del
Colegio y la disipación de las energías que siempre están como
sobrando en el joven.
Fue en los años ´61 y ´62 cuando se creó la mascota del Liceo Javier:
el Cardenal, cuyos primeros dibujos fueron hechos por los propios
estudiantes del colegio, principalmente Hedí Stein, jugador de Basket
alumno de la IV Promoción.»
Siempre dentro del ámbito de lo deportivo, la historia del Liceo
Javier estará incompleta si no se hace una especial mención al por
todos querido H. Salvador Alvarez. El H. Alvarez fue por muchos años
el encargado de los deportes del Colegio; labor a la que se entregó
con toda pasión y con la que hizo mucho bien a todos los alumnos.
Cuenta alguien que:
«aunque no era suyo lo de la disciplina ---esa labor le correspondía
al Prefecto---, como era “hombre duro”, era a él a quien los maestros
y maestras enviaban a los alumnos para reprenderlos disciplinarmente».
Escribimos “duro” entre comillas porque, aunque seguramente ninguno de
los alumnos se libró de su coscorrón con el “pito” o de su halada de
“patillas”, por medio del deporte tenía a todos los alumnos “metidos
en la bolsa”.39 En efecto, con el indudable apoyo de los demás
jesuitas, fue el H. Alvarez quien impulsó de manera significativa todo
el deporte en el Colegio.
Otro aspecto importante que se consolidó, ésta vez en el ámbito
estrictamente académico, fue en el área de la lectura y la ortografía.
En efecto, uno de los fuertes en que se insistió mucho en esos años
fue la “Campaña de Lectura y Ortografía”. Se logró un nivel
verdaderamente alto. Se hacían concursos entre grados y cursos. Según
cuentan algunos jesuitas, existieron dos sistemas: uno consistía en
dictar una lista de palabras; el otro más bien trataba que los alumnos
aprendieran a ubicar las palabras dentro de un contexto más amplio de
lenguaje, de manera que en vez de dictar palabras aisladas, se
dictaban frases o párrafos. Eran concursos a los que se les daba
grandísima importancia. Tanto así que, cuando éstos se realizaban,
prácticamente todo el Colegio se volcaba a esa actividad. Sin duda
alguna fue algo que ayudó mucho a crear mayor identidad entre los
grupos del Colegio, en este caso, entre secciones de grado. Era una
verdadera y muy constructiva competencia.subir
2.3 - PRUEBA
Otro aspecto en el que el Colegio insistió mucho alrededor de los
años`60, fue el asunto de la concientización social. Movidos por el
impulso que tomaba la Doctrina Social de la Iglesia, el colegio empezó
a preparar a los alumnos en esta línea. Fernando José Marroquín Búcano,
en el mismo artículo de la Revista Javier `98, lo recuerda así:
«Pero el Javier no sólo se quedó en eso. Sino que entró muy profundo,
también en los años ´62, ´63 y ´64 a la formación humana de los
alumnos. Fue así como se organizaron cursos de sociología y filosofía,
donde nos enseñaban la doctrina social de la Iglesia y se
profundizaban en el conocimiento de las últimas encíclicas papales de
aquella época. Se organizaron también los cursillos de cristiandad,
tan discutidos pero que, indudablemente, dejaron profunda huella entre
nosotros, los debates intercolegiales de temas de actualidad, los
cuales nos capacitaron para poder enfrentar la vida política que,
obligadamente, existía en la Universidad (hay que recordar que en ese
momento recién iniciaba la Universidad Rafael Landivar, con muy poca
diversificación, por lo que, la gran mayoría, debíamos ir a estudiar a
la Universidad de San Carlos).»
En este sentido, es necesario hacer mención de la experiencia del
“CRATER”. Pero antes, ubiquémonos en el contexto histórico-social y
jesuítico del momento.
Como todos sabemos, la década de los ´60, a nivel mundial ---especialmente
en Estados Unidos y en Europa, y de modo particular en Francia---,
fueron de gran turbulencia universitaria como producto de un
descontento universitario general en contra del status quo vigente. En
efecto, se desató una protesta generalizada por el mundo que las
“generaciones pasadas” le dejaban a las “nuevas generaciones”; un
mundo en el que habían hipotecado su futuro. Por consiguiente se
desató una profunda preocupación por lo social.
Junto a eso, o más bien, precisamente por eso, la Compañía de Jesús,
funda la CIAS (Centro de Investigación y Acción Social). Se trataba de
grupos de jesuitas, excelentemente preparados en temas como economía,
sociología, antropología, medios de comunicación, etc, que se lanzan a
desarrollar una serie de investigación y búsqueda de soluciones a los
grandes problemas sociales, políticos y económicos que aquejaban a
todo el mundo.
En este contexto, del que no se libraron los niveles medios de
educación, dos “maestrillos” jesuitas (Javier Zabala e Ivan García)
reúnen a un grupo de jóvenes pertenecientes a varios colegios
católicos --–no sólo del Liceo Javier y del Monte María---.40 Con
ellos inician un proceso de reuniones en las que se hacían prácticas
de oratoria y se discutían temas de actualidad. Proceso que llevó a
que dichos jóvenes, cuestionados fuertemente por la realidad social
que entonces vivía Guatemala e inspirados por la Doctrina Social de la
Iglesia, empezaran a preocuparse por encontrar posibles alternativas
sociales. Viendo en la Doctrina Social de la Iglesia una alternativa---“tercera
vía”--- posible a los dos sistemas políticos del momento (Comunismo y
Capitalismo) e impulsados por los “maestrillos”, deciden ir a
Venezuela a hablar con el P. Jesús Rodríguez Jalón, que en ese momento
colaboraba en ese tipo de talleres de formación, para que los
acompañara en ese proceso de reflexión. Habiendo venido el P. Jalón
para acompañarlos, al poco tiempo también se les unirá con estas
tareas el P. Ignacio Scheiffler.
Surgen así los talleres de formación. Se pretendía con ellos ayudar a
los jóvenes ---hombre y mujeres---, en primer lugar, a tomar
conciencia de la realidad de Guatemala y, en segundo lugar, a
reflexionar, desde las directrices de la Doctrina Social de la
Iglesia, sobre la responsabilidad del cristianismo de un compromiso
serio por la transformación de la sociedad. También ayudó en estos
talleres al P. Antolinez, lo mismo que algunas Hermanas de Maryknoll.
Dichos talleres generaron en los jóvenes un gran idealismo a favor del
compromiso social: tomaron conciencia de la necesidad de “hacer algo”,
de proyectarse al mundo de los pobres, y empezaron a trabajar con los
Padres Maryknoll en Huehuetenango. Trabajo que poco a poco los llevó a
un compromiso más marcadamente político.
Según testimonios, parece ser que en Huehuetenango surgió una especie
de extensión de este grupo; se trataba de un grupo más reducido que se
autodenominó “LA CHISPA”.
En ese proceso de reflexión-acción, los viajes se empezaron a
incrementar y con ello empezaron a tomar aún más conciencia de la
necesidad de cambios radicales en el país. Por diversas razones, tanto
el P. Jalón como el P. Sheciffler se tienen que retirar del proceso.41
Asesorando al grupo que quedó entonces, Sister Marian Peters, quien
buscó gente entre los PP. Maryknoll para que siguieran orientando a
estos jóvenes. Pero estos no estaban adecuadamente preparados en el
tema de la Doctrina Social de la Iglesia; además, aunque desarrollaban
labores admirables en zonas muy remotas del país, tenían muy poco
conocimiento de la realidad guatemalteca del momento.
Fue entonces cuando, según varios testimonios, a dicho grupo le
contactó un joven universitario con tendencias claras y marcadamente
marxistas. Este les motivó a adoptar una línea más radical y fue quien
los contrató con la guerrilla. De manera que, sin respaldo ideológico
y apoyo adecuado, el grupo se dividió. Parece ser que en esos momentos
hubo intentos de rescatar la experiencia inicial por parte de un
jesuita; pero le fue absolutamente imposible. El grupo estaba de tal
manera radicalizado que no se pudo hacer nada.42 El resultado fue que
algunos simplemente se retiraron, otros se incorporaron a la
guerrilla, mientras que los demás se vieron obligados a salir de
Guatemala.
No hay duda que esta experiencia fue sumamente traumática para los
padres de familia del colegio. Experiencia que hizo imposible por
algunos años que le Liceo Javier pudiera desarrollar un trabajo de
proyección social. Aunque siempre se fueron realizando ciertas
actividades de proyección social, quizá un poco aislados, no fue sino
hasta unos cuantos años que le colegio empezó a realizarlas, aunque
poco sistemáticas, de manera un tanto más constantes. Consideramos que
se tienen que seguir haciendo, pero poco a poco, con la debida
prudencia, y con el conocimiento y ---¡ojalá!---la participación de
las mismos padres de familia. Con todo, como siempre sucede en estas
cosas, no deja de haber alguno que otro padre o madre de familia que
manifiestan sus temores.
Pasando a otro punto, en el área académica y dentro de ese proceso de
consolidación y adecuación constante a los tiempos, el Liceo Javier,
fue incorporando cambios. Por ejemplo, en tiempos del rectorado del P.
Idelfonso Gullón (1967-1971) se organiza el Colegio en Departamentos,
lo que obviamente supuso cambiar los programas curriculares. También
se incrementó el Laboratorio de Audiovisuales. Se cambia el programa
de Matemáticas introduciendo el Cálculo infinitesimal e Integral.
También se acordó que cada uno de los jesuitas se hicieran cargo de un
Curso de Secundaria; es decir, que un jesuita tomaba a un grupo de
alumnos en Primero Básico y lo acompañaba hasta que éste se graduaba.
Entonces volvía a bajar a Primero Básico para iniciar el proceso.
Parece ser que hubo un momento en que ya no se siguió el proceso
exactamente así; se terminó haciéndolo solo con los cursos de Ciclo
Básico. En el año de 1976 se inició la “Educación Personalizada” en
Primaria. Además, el P. Laurentino peña, durante su rectorado
(1983-1989), fue el pionero en el proceso de introducir la computación
en el Colegio; creó el Laboratorio de Computación y modernizó la
Administración introduciendo computadores en sus oficinas. En ese
momento, como sucede en estos tiempos, el Liceo Javier tuvo lo mejor
que había salido al mercado en sistema informático. También en su
tiempo se creó el Departamento de Inglés, siendo su primera
Coordinadora la Profesora Miriam de Flores.
También en el tiempo del P. Gullón, por exigencia de la autoridades de
la Provincia, se trabajó con fuerza para lograr la personería
jurídica. Finalmente se consigue en el año de 1979, y se llamó
ASOCIACION JAVERIANA GUATEMALTECA. Con la misma fuerza se promovió la
Asociación de Padres de Familia.
Es claro, desde los orígenes del Liceo Javier, que las madres de
familia han sido una pieza de gran importancia en el Colegio. En todo
momento ha sido un valioso apoyo para el Colegio y para lo que los
jesuitas han querido hacer a favor de la educación de los jóvenes
guatemaltecos. Por eso se entiende que al recibir el P. Gullón el
rectorado, se le fue especialmente “mandado” por las autoridades de la
Compañía de Jesús el promover la Asociación de Padres de Familia.
Respondiendo a ello, se inició algunas fiestas con los padres de
familia: Eucaristía, deporte y almuerzo en gimnasio. Algunas veces se
terminaba con una fiesta por la noche; con baile, obviamente. También
se autorizó a la Asociación de Padres de Familia, cobrar una cuota de
Q/.10.00 a cada familia al momento de inscribir a sus hijos. Introdujo
las Eucaristías dominicales, que pretendieron reunir a la mayor
cantidad de padres de familia para vivir esta experiencia de fe.
Prácticamente asistieron sólo familias de la Colonia Javier y de
colonias más o menos cercanas al colegio (Las Charcas, Monte María,
Granai & Towson).
Es importante destacar que la relación con la Asociación de Padres de
Familia no fue siempre buena. En efecto, en los años 74 y 75 cuando la
Compañía de Jesús, reunida su Congregación General XXXII,43 después de
un análisis riguroso de la realidad del mundo y habiendo tomado
conciencia de los graves problemas de incredulidad e injusticia que
aquejaban a toda la humanidad en ese momento, definen su misión de la
siguiente manera.
«¿Qué significa ser jesuita? Reconocer que uno es pecador y, sin
embargo, llamado a ser compañero de Jesús, como lo fue San Ignacio…
¿Qué significa hoy ser compañero de Jesús? Comprometerse bajo el
estandarte de la cruz en la lucha crucial de nuestro tiempo: la lucha
por la fe y la lucha por la justicia que la misma fe exige
La Compañía de Jesús reunida en su Congregación General XXXII, después
de considerar el fin para que fue fundada, es decir, la mayor gloria
de Dios y el servicio de los hombres, después de reconocer con
arrepentimiento sus propios fallos en la defensa de la fe y en la
promoción de la justicia, y de preguntarse a sí misma ante Cristo
crucificado, lo que ha hecho por El, lo que está haciendo por El y que
va a hacer por El, elige la participación en esta lucha como el punto
focal que identifica en la actualidad lo que los jesuitas hacen y
son»44
Dentro de este horizonte doctrinal y apostólico, los jesuitas de todo
el mundo se pusieron a trabajar. En América Latina, en particular en
Centroamérica, siendo el problema fundamental la injusticia “que clama
el cielo” se inició, más bien, se continuó una labor que
necesariamente tuvo que pasar por la labor profética de la denuncia.
Se hizo y, como la misma Congregación General XXXII lo vaticinaba, se
pagó un precio muy fuerte: en 1977 fue asesinado el P. Rutilio
Grande;45 inmediatamente fueron secuestrados dos jesuitas con
intenciones de desaparecerlos totalmente;46 también secuestraron a
otro jesuita panameño que fue liberado gracias a las presiones del
gobierno de Panamá; finalmente, en el contexto de la consigna
promovida en el país de “Haga patria, mate un cura”, todos los
jesuitas de El Salvador fueron amenazados de muerte si en determinada
fecha no salían del país. No salieron. Y, gracias a Dios, no les pasó
nada en ese momento.
«No trabajamos, en efecto, en la promoción de la justicia sin que
paguemos un precio. Pero este trabajo hará más significativo nuestro
anuncio del Evangelio y más fácil su acogida».47
En este contexto social, eclesial y jesuítico, dada la realidad de
injusticia que entonces también imperaban en Guatemala, los superiores
jesuitas de toda la Provincia publicaron un “campo pagado” en que
describían y denunciaban dicha realidad.48 Las reacciones, obviamente,
no se hicieron esperar. Inmediatamente surgieron críticas muy fuertes
contra los jesuitas. Volantes en que se dibujaban a los jesuitas como
“lobos con piel de ovejas”. Algunos padres de familia no fueron ajenos
a ello. A todo este ambiente, también se unió el revuelo que provocó
la Revista Javier año 1978. Esta revista, con el objetivo de ayudar a
los alumnos a tomar conciencia de la situación de injusticia de
Guatemala, y valiéndose de la Carta Pastoral de los Obispos de
Guatemala: «Unidos en la Esperanza», se ilustró con ciertos dibujos y
comentarios, no a todos gustó.
Entonces un grupo de exalumnos con hijos en el Colegio –cuenta el P.
Gullón- tuvo una reunión con miembros de la comunidad jesuita para
pedirles cuenta de la educación que estaban impartiendo.
Inmediatamente vinieron no pocas amenazas y se sospechaba que tales
amenazas venían de exalumnos. E incluso de alumnos, pues parece que al
P. Urigoitia y al P. Manzanos, que decían misas fuera del Colegio, les
grababan las homilías. Los jesuitas que fueron amenazados fueron: el
P. Gama, el P.Urigoitia, el P. Peña y el P. Manzanos. Sólo el P. Gama
y el P. Urigoitia salieron del País.
En consonancia con la realidad que vivía Guatemala, ese fue un momento
oscuro de la relación que algunos padres de familia con el Liceo
Javier. Momento que, con la gracia de Dios, el ejemplo de los jesuitas
y la comprensión de las familias, pasó. Es posible, comentan algunos,
que esa haya sido una de las razones por las cuales el nivel social de
alumnos que actualmente tenemos ya no es de un nivel muy alto. ¿Es
acaso un “signo de los tiempos”?
En el año de 1985, aprovechando la llegada a Guatemala de unos
mexicanos, se inició la “Escuela de Padres” siendo el P. Gullón quien
desde un principio acompañó, animó y asesoró a este movimiento. Según
cuenta, en esas fechas se apuntaron unas veinte parejas de las que
perseveraron solamente nueve. Con ese grupo se creó una “Escuela de
Monitores”, cuyo objetivo era prepararse para poder acompañar a nuevos
grupos que en el futuro pudieran ir surgiendo. Parece ser que se llegó
a tener hasta tres escuelas. En seis años, fueron ochenta y seis
parejas las que se graduaron. De hecho, la junta directiva de la
Asociación de Padres de Familias durante dos años, fue constituida por
parejas de ese grupo.
En el año de 1990, un padre de familia con influencia en el Ministerio
de Educación denunció al Liceo Javier por el aumento de las cuotas de
colegiatura. Estas habían estado congeladas desde hacía buen tiempo y
las autoridades del Colegio, para poder funcionar, decidieron
aumentarlas. El Ministerio de Educación actuó de Inmediato amenazando
con cerrar el Colegio. Ante la emergencia el Colegio convocó a una
Asamblea de Padres de Familia, que en su mayoría aceptaron asumir el
alza de cuotas y transferirlo al Colegio. Fue precisamente el
presidente de la Asociación de Padres de Familia (el señor Mellini)
quien defendió al Colegio. Finalmente se llegó a un convenio entre
padres de familia, Colegio y Ministerio de Educaci6n. Desde entonces,
hasta la fecha, para aumentar las cuotas, es necesario el debido
acuerdo de estas tres partes.
Una experiencia completamente nueva en el Colegio fue, ciertamente, la
creación del Instituto San Ignacio. En efecto, en el año de 1974
gracias al entusiasmo y visión del P. Arranz y pensando que los
jesuitas se debieran proyectar un poco más en favor de los grupos del
país menos beneficiados, se abrió el Instituto San Ignacio; en opinión
del fundador, “esto se logró aunque con no poca oposición de algunos
de los miembros del Colegio” que no veían claro el objetivo o la
modalidad operativa de este Proyecto y, finalmente, “no se ejecutó
como inicialmente se había concebido”, ya que éste pretendía ayudar a
los jóvenes en su preparación del Ciclo Básico y desde el principio se
pensó con la perspectiva de que algunos de ellos ---los que estuvieran
mejor preparados-- pudieran continuar el bachillerato en el Liceo
Javier, “pero abriendo una nueva sección”. Aunque el proyecto recibió
el apoyo del entonces Rector, el P. Martínez”, no fue apoyado en forma
más institucional y su funcionamiento durante mucho tiempo, en la
práctica, fue poco integrado al Liceo Javier. Actualmente se busca
integrarlo más al Javier. A la pregunta de ¿por qué un nombre
diferente?, las razones --- concluye el Lic. Arranz- “fueron de
carácter administrativo, de facilidad operativa”, además porque “era
un proyecto nuevo”.
Otra etapa importarte dentro de 5 historia del Colegio se inició, sin
duda, el terremoto de 1976. Con motivo del terremoto que sacudió
duramente a Nicaragua en el año 1974, siendo rector el P. Ignacio
Martínez y administrador el P. Gullón, asesorados por un exalumno, se
tomó la decisión de asegurar el Colegio. Nunca se imaginaron que al
poco tiempo esa decisión iba a ser por todos agradecida. En efecto, el
4 de Febrero de 1976, a las 03:03:33, un fuerte terremoto arremetió
con todo el territorio guatemalteco. Como sabemos, el Colegio sufrió
considerables daños, especialmente la parte de Secundaria. El tercer
piso del cuerpo medio del mismo, donde vivían los jesuitas, en
cuestión de segundos cayó completamente sobre el segundo. De haber
sido en tiempo de clases, muchas hubieran sido las vidas de alumnos
que se hubieran tenido que lamentar en ese momento. Gracias a Dios, en
cuanto al colegio toca, sólo se tuvieron que lamentar daños
materiales, el susto y algunos rasguños de los jesuitas. Algunos que
tuvieron el impulso de salir rápido, según cuentan, se extrañaron
mucho de la rapidez con que habían bajado los tres pisos. Fue hasta
que amaneció que se dieron cuenta de que en realidad sólo habían
bajado dos.49
Empezó así una nueva etapa en la historia del colegio: la
reconstrucción. Durante ese año 1976, toda la Secundaria, mientras
demolían el edificio y reparaban la torre oriental del antiguo
edificio, recibió clases en uno de los edificios de la Universidad
Rafael Landívar. Edificio que estaban terminando de construir. La
Primaria, en cambio, mientras reparaban los daños causados a su
estructura, ocuparon unas “galeras” que se construyeron con material
prefabricado, en el antiguo campo de tierra en el que se jugaba futbol,
a la par de la piscina, exactamente en donde están construyendo el
auditórium. En 1977 la Primaria salió de las “galeras” para ocupar sus
aulas en el edificio ya arreglado. Las “galeras” las ocuparon Primero
y Segundos Cursos. Por su parte, Tercero, Cuarto y Quinto cursos
ocuparon los tres pisos de la torre del edificio antiguo que ya se
había reconstruido. Fue en 1978 que se empezó a construir la parte que
faltaba de Secundaria. Esta se terminó de construir en 1980.
Para la reconstrucción, además del dinero del seguro, se solicitó a
los padres de familia una especie de “bono de reconstrucción”. El P.
Sacasa cree ---no está seguro- que algo del dinero que había dado la
nieta de Justo Rufino Barrios se utilizó también en ese momento.
Pasado ese tiempo, la historia del colegio ha estado marcada por una
cierta tranquilidad “sísmica”. Tranquilidad sísmica no sólo en
términos geológicos, sino también políticos y curriculares. En efecto,
con la experiencia vivida alrededor de los años '70, conscientes de la
represión bestial que había entonces en Guatemala, la Compañía de
Jesús se replegó bastante y en el Colegio se trataban todos los temas
sociales y políticos con mucho cuidado. La verdad as que en el
ambiente no sólo del Colegio, sino de toda Guatemala, había una
especial aversión hacia esos temas. Un ejemplo fue el retiro, de
Quinto Curso en 1979: acababa de terminar la III Conferencia de
Episcopado Latinoamericano (CELAM), en Puebla, México. En el se había
definido la famosa “Opción preferencial por los pobres”. Y sobre ese
tema giró el retiro. Se generó un conflicto entre los que estaban de
acuerdo con esa orientación eclesial --- que, por cierto, fueron
marcadamente pocos--- y los que decididamente no lo estaban. Se creó
tal ambiente que al día siguiente, para el desayuno, todo el grupo
marginó completamente a los primeros, incluido el P. Carmelo Egüen que
dio el retiro. Es posible, como afirma alguien, que parte de esa
situación haya sido provocada no sólo por el tema, sino porque no se
supo controlar, en su momento, al grupo. Lo cierto as que si era un
tema que produjo y durante buen tiempo siguió produciendo conflictos.
A partir de eso y de la historia de hacia pocos años, el Colegio
prefirió ser más cuidadoso en ese área tan difícil y en esos momentos
tan peligrosa.subir
2.4 -
RENOVACION
Ciertamente, la historia más reciente del Liceo Javier - Instituto San
Ignacio ha sido de gran importancia. Con la llegada al rectorado del
P. Federico Sanz (1992), se ha venido dando un serio proceso de
definición del “Proyecto del Centro”. En ese sentido, podemos
mencionar varios aspectos: 1) Definición del Proyecto Educativo. 2)
Nuevo enfoque en el Proyecto Curricular. 3) Modernización del Proyecto
Organizativo. 4) Renovación de la Pastoral. 5) Preparación a
implementación de la Coeducación. 6) La nueva modalidad de formación y
actualización de profesores.
Como respuesta a la misión encomendada al P. Sanz por parte del
Provincial de la Compañía de Jesús, de “dar nueva vitalidad a la
identidad del Colegio como colegio de la Compañía de Jesús”, el
Colegio inició un proceso de renovación, retomando seria y
sistemáticamente las fuentes vivas de la espiritualidad ignaciana. A
partir de ellas, se ha venido explicitando y concretando el Proyecto
Educativo, reformulado a partir del documento de la Curia Romana de la
Compañía de Jesús, titulado «las Características de la Educación de la
Compañía de Jesús» (1986), Se ha concretado el Proyecto Educativo en
varios documentos breves e inspiradores que se compartieron con toda
la comunidad educativa del Colegio. El Proyecto Curricular se mejoró y
enriqueció en diferentes aspectos. Uno de estos aspectos, ciertamente
muy importante, fue el clasificar los contenidos del currículo en tres
bloques primarios: “conceptual”, “procedimental” y “actitudinal”. Esta
innovación, aunque es aparentemente pequeña, llevó profundos cambios
en los sistemas de evaluación y, consiguientemente, en los enfoques
metodológicos. El Proyecto Organizativo que, como el Proyecto
Curricular, está al servicio del Proyecto Educativo, se fue y se ha
ido constantemente modernizando con los últimos recursos
computacionales, y con una rigurosa e inteligente administración de
los recursos financieros.
En el mes de Enero, de 1997, habiendo sido aprobado por la dirección
del Colegio, se desarrolló un taller con todo el personal docente,
Dicho taller se realizó en la casa de Ejercicios del Colegio de la
Asunción y fue dirigido por el P. Carlos Vásquez. El trabajo giró
fundamentalmente alrededor del “Paradigma Pedagógico Ignaciano” (PPI).
Este taller confirmó al personal docente en el Proyecto Educativo y en
el Proyecto Curricular que se venia queriendo implementar desde 1992.
Además, dinamizó sensiblemente a toda la comunidad educativa hacia
ideas y aplicaciones educativas nuevas. Pero, más que eso, acercó más
a la mayoría de los educadores al carisma ignaciano y fortaleció a
todo el personal como un verdadero “cuerpo javeriano”.
Es importante destacar que en estos tiempos, también cobró fuerza
especial la figura de los Coordinadores de Area. Estos se empezaron a
reunir semanalmente en una especie de seminario de formación
permanente (de aprender y de analizar procesos); además, cada semana
cada Coordinador comparte con los profesores de su área. Ha sido una
dinámica que ha venido funcionando eficientemente.
En el año de 1996, tomó fuerza real el “Consejo Consultivo” del
Rector. El mismo está actualmente conformado por: el Rector, el
Coordinador Curricular (P. Achaerandio), la Coordinadora de Primaria
(Cristina de Girón), el Coordinador de Secundaria (P. Alonso), el
Coordinador del Instituto San Ignacio (Hosy Orozco), la Coordinadora
del Departamento Psicotécnico (Eleonora Mollinedo),el Coordinador de
la Pastoral del Colegio (P. Estrada) y el Superior de la comunidad
jesuítica del Liceo Javier (P. Soto). Este se reúne todos los viernes
para informar, evaluar y decidir sobre los asuntos más importantes del
Colegio. Es una importante experiencia de trabajo y cooperación entre
laicos, laicas y jesuitas.
En este y en los siguientes años se ha venido afianzando los Talleres,
de Formación para los profesores. Normalmente estos se realizan cuatro
veces al año: al inicio de curso, antes de Semana Santa, antes de las
vacaciones de medio año y al final de curso.
También se empieza a mejorar la infraestructura física del Colegio,
empezando por “El Encinar”, área de retiros y encuentros, Entre otras
mejoras importantes (sala de reuniones, dormitorios, servicios, etc.),
la más notable fue la construcción de la Capilla, rincon ideal para el
recogimiento espiritual.
El año 1997 fue trascendental para el Proyecto Pastoral del Colegio.
El P. Francisco Estrada invitó al P. Levy, jesuita mexicano, para dar
y enseñar a dar los “Encuentros con Cristo” por secciones, tanto de
Primaria como de Secundaria. Hicieron gran impacto entre los alumnos,
siendo ocasión para que padres de familia y maestros pudieran
colaborar en dicha experiencia espiritual. A partir de entonces, estos
“Encuentros con Cristo”, dirigidos ya por el P. Estrada, son el
fundamento profundo sobre el que se asientan casi todas las demás
actividades de formación religiosa de los alumnos de Primaria.
En otro orden de cosas, durante todo 1999 se fue preparando el
Proyecto, de Coeducación, que se comenzó en Enero del presente año
2000. Reuniendo todas las semanas a las maestras que serian las
responsables del inicio del Proyecto de Coeducación, durante seis
meses se realizó un taller en el que se compartieron conocimientos y
experiencias con miras a prepararlas para tan importante
responsabilidad. Además, durante todo el año se fueron enviando cartas
informativas sobre la “Coeducación” a todos los padres de familia del
Colegio: Coeducación, qué es y qué no es; el perfil del egresado o de
la egresada desde la perspectiva, de la coeducación; perfil del
educador en la coeducación; responsabilidad de los padres y madres de
familia; etc,
También, durante 1999 continúan las mejoras de la infraestructura
física existente y expansión de nueva infraestructura, y se consolidó
la situación financiera y organizativa del Colegio. Por ejemplo, se
construyó un edificio en el extremo Este del patio-jardín entre los
pabellones de Primaria y Secundaria. Dicho edificio fue destinado
para: a) Biblioteca y Audiovisuales de Primaria; b) Salas de
Computación de Primaria y Secundaria; c) Aulas de 5º y 6º Grados.
Junto a ello, se levantó un segundo nivel al edificio de
Administración, con el objetivo de ubicar ahí a los Coordinadores o
Coordinadoras de Area y, además, para reubicar al personal de
Administración. También, exactamente en el lugar en el que durante
veinticuatro años ocuparon las “galeras”, y con el objetivo de tener
un espacio formal para reunir a por lo menos quinientas personas, se
comenzaron los trabajos de construcción del Auditorio.
Hay que destacar que todas estas inversiones millonarias se pudieron
realizar gracias a la administración financiera profesional que ha
habido desde hace algunos años.
Uno de los proyectos importantes, en los últimos años, ha sido,
quizás, la instalación en el Liceo Javier de una carrera
universitaria, refrendada por la Universidad Rafael Landivar. Se trata
de una carrera de formación y actualización permanente de educadores
en servicio. En ella se estudian los principales y más actuales temas
psicoeducativos. El trabajo clave de dicho proyecto son las sesiones
quincenales de “seminario”, en grupos de ocho personas, quienes
previamente tienen que prepararse muy seriamente con el estudio de
cada tema; cada participante debe escribir su “texto Paralelo” en el
que se recoge personalmente dos veces al mes, las ideas principales de
cada tema, sus análisis, reflexiones y aplicaciones a sus tareas como
educador. La carrera tiene una duración, según los grupos, de tres a
cuatro semestres, recibiendo al final, por parte de la Universidad
Rafael Landivar, un “Diplomado, en Psicología Educativa y Educación”.
Actualmente (año 2000) están inscritos 32 profesores y profesoras del
total de 92 que laboran en el Colegio. El creador y alma, de este
proyecto es el P. Luis Achaerandio.
En Enero del presente año 2000, se ha iniciado la “coeducación” con 20
niñas de Kinder y 8 de Preparatoria. En general, todo va muy bien,
conforme a lo previsto.
En este mismo año, el P. Estrada y el P. Soto presentaron a toda la
comunidad educativa del Colegio un completo y ambicioso Plan Pastoral,
que fue estudiado cuidadosamente en el primer taller que se realizó en
e! mes de Enero con el personal docente del Colegio. Fue objeto de
aportes y de compromisos significativos.
Intención al
momento do crear la obra
Responder con un buen colegio a la realidad de una educación católica
mínima, formando hombres que, con una formación intelectual, humana y
cristiana adecuada pudieran ser lideres y, por tanto, agentes de
cambio en su país.
Condiciones en que comenzó a
trabajar la obra:
• Situación en que nace: Liceo Javier nació, por decirlo de alguna
manera, en la clandestinidad„ El Gobierno de Arbenz no permitía la
presencia de los jesuitas en Guatemala; mucho menos que llevaran un
colegio. Gracias a Irene y Maria Peyré, fue posible iniciar el colegio
aunque con el nombre de «Liceo Francés Sección de Varones».
• Personal con el que empieza: El Liceo Javier comenzó a trabajar con
el P. Toruno y el P. Alvarenga. Este ultimo, dado que era maestro
titulado, fungió al principio, frente al Ministerio de Educación, como
Director de la obra. También jugó un papel muy importante el P.
Manresa --hoy Mons. Manresa-- quien, dividiendo su tiempo entre el
Seminario y el Colegio, asumió la tarea de “espiritual” de los
alumnos. De gran ayuda fue el trabajo del H. Ayerra.
• Apoyos económicos con que empieza: El Liceo Javier contó, para su
construcción, con el apoyo económico de muchas personas particulares –
“familias muy conocidas en Guatemala, dice el P. Toruño-- y de ciertos
comercios a quienes se acudió. También se contó con el préstamo que se
hizo a un banco, para lo cual se hipotecó el mismo terreno donde
actualmente está el colegio con todo y sus instalaciones. Dicho
préstamos se terminó de pagar en el tiempo del rectorado del P. Gullón.
Fue de gran importancia la colaboración de la “Asociación de Madres”
que constituyó el P. Toruño desde los inicios como Liceo Francés
Sección de Varones. Gracias a dicha asociación se hicieron gran
cantidad de actividades que permitieron recaudar un buen dinero.
También se llegó a un acuerdo con los padres de familia para hacer un
préstamo que se les seria devuelto en al momento en que sus hijos se
graduaran.
Para la construcción de Secundaria se utilizó el dinero que dono la
nieta de Justo Rufino Barrios.
• Recursos materiales con que empieza: Realmente comenzó sin nada.
Tuvo que alquilar y, luego, cuando ya se contó con el terreno ubicado
en la zona 12, empezó a construir lo que actualmente es el Liceo
Javier. Prácticamente, empezó de cero.
Etapas por las que ha pasado la
obra
a) ORIGENES:
• Etapa de “clandestinidad”: (1952 - 1954) Ya esta sobradamente dicho.
Al igual que gobiernos anteriores, e! Gobierno de Arbenz no permitía
la presencia de los jesuitas en Guatemala. Incluso hubo un decreto
presidencial que establecía dicha prohibición. Los pocos jesuitas que
para entonces habían entrado, habían sido destinados para mejorar la
formación de los aspirantes a sacerdotes en el Seminario. Llega el P.
Toruño y, para iniciar su sueno de “tener un colegio como en el que
trabajé en Missouri”, tiene que hacerlo bajo el paraguas del Liceo
Francés.
b) CONSOLlDACION:
• Nace eL LICEO JAVIER: (1954) Con la llegada al poder de Castillo
Armas, se deroga el decreto que prohibía a los jesuitas la labor
educativa. Se da el “traspaso” legal del Liceo Francés Sección de
Varones a favor de los jesuitas, y se le da definitivamente el nombre
de Liceo Javier.
• Construcción del Liceo Javier: (1956 - 1962) Habiendo comprado los
terrenos (13 manzanas) en la zona 12, carretera a Amatitlán, y
buscando financiamiento por todos lados, el 19 de Marzo de 1956 se
coloca la primera piedra de lo que será la Primaria. En ese mismo año
se inicia la construcción del Pabellón Kotska. Se inauguran estas
instalaciones en Enero de 1957. Especial mención hay que hacer en la
participación de la “Asociación de Madres” que se crea desde los
orígenes, cuando era todavía Liceo Francés Sección de Varones.
Posteriormente, durante el rectorado del P. Sacasa (1959 - 1962) se
construye la Secundaria y el Estadio.
• Consolidación y adecuación constante a los tiempos: (1962 - 1992) Es
tiempo en que se va consolidando la labor educativa del colegio a
todos los niveles: Deporte - Académica - Social - Administrativo -
Pastoral.
C) PRUEBA:
• Conflictividad frente a Lo social: (1960 - 1980) Alrededor de los
años '60, un grupo de jóvenes pertenecientes a varios colegios
católicos ---no sólo del Liceo Javier y del Monte Maria---,
cuestionados fuertemente por la realidad social que entonces vivía
Guatemala e inspirados por la Doctrina Social de la Iglesia, se lanzan
a formar un grupo para reflexionar y buscar posibles alternativas de
cara a transformar dicha situación. Se veía entonces, en la Doctrina
Social de la Iglesia una alternativa posible a los dos sistemas
políticos del momento (Comunismo y Capitalismo): la “tercera vía”. El
Grupo se autodenomina “CRATER”. En ese proceso de reflexión-acción,
adquieren cada vez más conciencia de la necesidad de cambios radicales
en el país. Por diversas razones, tanto el P, Jalón como el P.
Sheciffler se tienen que retirar del proceso, y quedan bajo la
responsabilidad de las Hermanas y los Padres Maryknoll. El grupo
paulatinamente, en parte por la realidad misma y en parte por la
influencia de un universitario de claras tendencias marxistas, se
radicaliza. Finalmente el grupo se divide, teniendo muchos de ellos
que salir del país y, por supuesto, generando un profundo malestar
ente los padres de familia. Malestar que se ha venido superando hasta
hace unos cuantos años.
Además, dentro de un contexto nacional de profunda represión, se
publica la Revista Javier del año 1978. En ella, queriendo divulgar
algunos aspectos de la Carta Pastoral del Episcopado de Guatemala:
UNIDOS EN LA ESPERANZA, se presentan ciertas ilustraciones que
molestaron a no pocos padres de familia. Eso, unido al contexto
jesuítico centroamericano del momento, ayudó en la campaña que se hizo
contra la Compañía de Jesús. Todo ello dio lugar a un cierto repliegue
del aspecto concientizador que el colegio venia desarrollando.
d) RENOVACION:
• Mejoras en el proceso educativo: (1970 - 1976) La técnica va
avanzando y la educación no se puede quedar atrás. Por tanto el
colegio fue incorporando cambios, por ejemplo, a niveles curriculares:
cambio de programa de Matemáticas e Inglés; a niveles de recursos
técnicos: mejora del Laboratorio de Audiovisuales, creación del
Laboratorio de Computación; a niveles de infraestructura: se mejoran
las oficinas de Administración, se construye la piscina.
• Instituto San Ignacio: (1974) Queriendo ofrecer a jóvenes de escasos
recursos la posibilidad de una educación más seria e integral, el
colegio abre la sección vespertina, que se llamó Instituto San
Ignacio.
• Terremoto y reconstrucción: (1976 - 1982) Con el terremoto de
febrero de 1976 se caen dos terceras partes del edificio de Secundaria
y resulta muy dañada la Primaria. Se inicia, por tanto, el tiempo de
reconstruir el colegio. Gracias a Dios, dos años antes, el colegio
había sido asegurado. De todas maneras, se necesitaba algo más de
dinero. Es ahí donde nuevamente los padres de familia juegan un papel
importante, porque se les pide un bono para 1a reconstrucción.
• Tranquilidad “sísmica”: (1982 - 1992) No hay mayores cosas. La vida
de colegio se desarrolla con toda naturalidad y tranquilidad. Se
siguen mejorando la infraestructura y los aspectos
académico-curriculares.
• Nacimiento del “Proyecto del Centro”: (1992 - 2000) Con la llegada
al rectorado del P. Federico Sanz (1992), se ha venido dando un serio
proceso de definición del “Proyecto del Centro”. En ese sentido,
podemos mencionar varios aspectos: 1) Definición de! Proyecto
Educativo. 2) Nuevo enfoque en el Proyecto Curricular. 3)
Modernización del Proyecto Organizativo. 4) Renovación de la Pastoral.
5) Preparación e implementación de la Coeducación. 6) La nueva
modalidad de formación y actualización de profesores. Se define con
suma claridad el lema (Principio y Fundamento) del colegio:
Rectores del Liceo Javier:
P. Nicolás Alvarenga - P. Jorge René Toruño (1952)
P. Orlando Sacasa (1960)
P. Agustín Bariain (¿)
P. Ignacio Amézola (1964)
P. Ildefonso Gullón (1967)
P. Ignacio Martínez (1973)
P. Rafael Gama (1976)
P. Orlando Sacasa (1980)
P. Laurentino Peña (1983)
P. Ignacio Larrea (1989)
P. Federico Sanz (1992)
Síntesis
45 PPROMOCIONES: 3622 EX-ALUMNOS (2004)
1a. Promoción 1960: 21
45a. Promoción 2004: 85 Jornada Matutina, 68 Joranada Vespertina
En 1974 fue creado el Instituto Particular para Varones San Ignacio. Funcionaba como el brazo social del Liceo Javier para estudiantes de recursos limitados sometidos a un proceso de selección. En 2001 desaparece el Instituto Particular para Varones San Ignacio y es creado el Instituto Particular San Ignacio (mixto) del que ya hay 3 promociones. Estos alumnos reciben cursos de nivelación y aquellos que pasan la prueba son aceptados.
Por acuerdo Ministerial del 21 de Agosto 2003, se crea el Liceo Javier Jornada Vespertina, unificando en un solo nombre las dos entidades educativas.